Me han plagiado tantas veces en la Red que quizás por eso debería considerarme un autor de importancia: diversos artículos de La Página del Guión (hago una búsqueda al azar en Google y encuentro varios blogs que me calcan sin mayor verguenza: http://www.manchadosdetinta.8k.com/index.html, http://html.rincondelvago.com, un post de  microcaos.net,  y eso sin contar la burda copia que hizo un tal Ramón Salgueiro Pérez de uno de mis primeros artículos  y que todavía aparece publicada por la Revista Latinoamericana de Comunicación Chasqui y, además, ofrecido gratuitamente por el sitio www.emagister.com a pesar de mis reclamos). Copiados también figuran cursos completos (el plagio más gracioso provino de la Sociedad General de Autores de la Argentina,  Argentores), escritos de opinión (mi artículo  Los Resentidos,  copiado en el blog mexicano http://puntopolitico.blogspot.com/, fue elegantemente firmado por su autor con un "de una idea general de Frank Baiz").  Yo me pregunto ingenuamente cuánto cuesta copiar y pegar  el nombre de uno, total, son apenas unos cuantos caracteres más a la hora de la operación informática más socorrida de Internet.  Y me consuelo al pensar que si se roban las ideas es porque ella algo valen, qué más le queda a uno.