Soñé que trataba de explicar los géneros dramáticos tomando como ejemplo la confección de una taza de porcelana, y el auditorio, que era numeroso y cambiante, se tomaba muy en serio mi comparación. Todavía el ejemplo lucìa contundente cuando desperté, hasta que la bruma del sueño comenzó a disiparse y me di cuenta de la banalidad de mi argumento. Y pensar que más de una certeza proviene de un sueño como éste-
Sueño que voy a cambiar de sistema operativo, no yo, sino mi computadora y me doy cuenta de mi resistencia. Creo que el sistema no es tan bueno, que hay como un engaño agazapado ahí. El sicoanalista diría que es el miedo al cambio. Yo también.
Del sueño de esta noche sólo me queda la imagen nítida de un borracho que suele exhibir sus deformidades en los alrededores de Quinta Crespo. El borracho es una estatua, de pie sobre la arena, en una playa conocida, que no sé cuál es, y yo me aproximo para tomarle una foto. Antes del sueño hubo fotos o borrachos, supongo yo, porque el sentido del borracho se desprende de un magma confuso donde prevalece esa sensación. Y después del borracho hay otra fotografía de varias personas también de pie, arremolinadas, que se apretujan o se tocan. Fue un sueño importante, estoy seguro de haber saboreado esa certeza mientras lo soñaba. También sé que se ha ido, como todos los sueños míos, que sólo regresan cuando alguna vez sueño que los estoy soñando.

