Soñé que trataba de explicar los géneros dramáticos tomando como ejemplo la confección de una taza de porcelana, y el auditorio, que era numeroso y cambiante, se tomaba muy en serio mi comparación. Todavía el ejemplo lucìa contundente cuando desperté, hasta que la bruma del sueño comenzó a disiparse y me di cuenta de la banalidad de mi argumento. Y pensar que más de una certeza proviene de un sueño como éste-