Para hablar de amor, más allá de las peripecias que nos imponen los caprichos de nuestra sexualidad, hay que saber internarse en el corazón, tanto físico, como dramático. Eso es lo que logra Vivian Stusser construyendo una novela centrada en el rasgo crucial de su personaje: una mujer incapaz de aceptar una sexualidad que la desborda y que al final de un viaje por su cuerpo (y por los cuerpos), logra encontrarse a sí misma. El resultado es una novela a la vez epidérmica y profunda, una novela que leí con entera satisfacción , hasta la última página.
Bravo por Vivian y gracias.

