Cambio de planes:el proyecto Escriba rebasó mis previsiones y este año continúo el desarrollo, que va muy bien. Mientras tanto, publico algunos viejos libros en Bubok:Los Ángeles Custodios y Una mirada al guión de cine (Mi "best seller", bajo el título de La Ventana Imposible). Sigo trabajando y no dejo de soñar.
Una de las observaciones que me han sido útiles a la hora de entender la dinámica de la escritura (tal como la concibo, como diría uno de Alcohólicos Anónimos) me la dio Edgar Mejías, compañero de lides en el canal. Puede resumirse así: hay dos maneras de escribir ficción, de adentro hacia afuera (del personaje a la anécdota) y de afuera hacia adentro (viceversa). La escritura centrífuga (para continuar con la metáfora) suele irradiar desde las pulsaciones emocionales del personaje , en la escritura centrípeta, quiérase o no, gobierna la anécdota. En Cortázar, para dar un ejemplo, centrífuga es Rayuela y centrípeta es un poco Libro de Manuel (Como centrípeto es todo lo que conozco de García Márquez). Yo, por mi parte, no puedo escribir de afuera hacia adentro, porque soy muy mal diseñador de anécdotas, me salen falsas y acartonadas, demasiado racionales, así que me conformo con escribir de adentro hacia afuera que es siempre otra manera de hablar de mí mismo, que es lo único que sé.

